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Los espacios flexibles y las 5C

Los espacios flexibles y las 5C 570 570 Hit

En la década del ’80, Tom Peters revolucionó la gestión empresarial con su libro “En busca de la excelencia”.

El autor definía la excelencia no como un estado sino como un proceso continuo y dinámico, donde enfatizaba en la necesidad de líderes itinerantes, en contacto constante con toda la cadena de valor de su negocio y propulsores del trabajo colaborativo.

En la búsqueda del éxito y de acuerdo a la investigación realizada sobre las empresas más exitosas de Estados Unidos, elaboró el postulado de las “5 C”: comunicación, coordinación, complementariedad, confianza, compromiso. Todas ellas deben estar presentes y fuertes en cualquier organización que busque la excelencia.

Cuando Peters dio origen a esta teoría, lejos estaba de una pandemia y de las bondades que hoy ofrece el trabajo descentralizado. Muchos altos empresarios, que fueron fieles a Peters, hoy temen perder el control sobre las 5C, al ver desafiado el statu quo por los empleados, que exigen modalidades híbridas y remotas. Que los colaboradores no quieran volver a la oficina no es una sensación aislada a la que se enfrentan los líderes, muchos de los cuales temen que la flexibilización de los formatos de trabajo aleje a la organización de las 5C.

Una encuesta reciente de McKinsey indicó que más de las tres cuartas partes de los ejecutivos esperan que sus empleados regresen a la oficina tres o más días a la semana. “Están hambrientos de que los empleados vuelvan a la oficina y de una nueva normalidad que sea algo más flexible pero no muy diferente de la que dejamos atrás”, dicen desde la consultora.

Sin embargo, en el mundo hay un éxodo de trabajadores que superan la media. Según los especialistas, el 40%, a nivel mundial, están considerando dejar a sus empleadores actuales para fin de año en búsqueda de modelos más flexibles.

Entre el temor de los líderes y las necesidades de sus colaboradores, existe un punto de encuentro que permite explorar opciones para reformular el trabajo sin descuidar los objetivos de negocio.

El diseño del futuro de la empresa, luego de la pandemia, puede ser el comienzo para construir o recuperar esas 5C.

Para ello, poder darle a los integrantes de la organización un espacio flexible, donde los objetivos y los tiempos de trabajo puedan consensuarse y adaptarse a las necesidades del negocio, requerirá de confianza y compromiso mutuo.

En este escenario el diseño de los espacios juega un rol casi central, dado que a partir de ellos se podrá establecer la forma de colaboración y conexión entre los colaboradores, dejando atrás los escritorios tradicionales y los cubículos desconectados entre sí.

De este modo, la idea de la gerencia compartiendo espacios o escritorios con los colaboradores se convertirá en una realidad que promoverá la integración masiva.

Esta posibilidad, ya no será exclusiva de aquellas multinacionales que se esfuerzan o tienen los recursos para adaptar sus edificios a los nuevos desafíos que imponen los recursos humanos, sino que estará al alcance de quienes acepten el desafío de descentralizar sus espacios y rearmar sus recursos en oficinas flexibles distribuidas en distintas locaciones, con las ventajas de tener un producto a medida.

Las nuevas necesidades también impactan en el uso de la tecnología. Según el informe “2021 State of IT”, de Spiceworks Ziff Davis, la pandemia que fue «un catalizador para la transformación empresarial» dio por resultado que el 76% de las organizaciones estén planificando cambios de IT a largo plazo. Muchas de esas inversiones estarán diseñadas para respaldar a las fuerzas de trabajo remotas y ayudarlas a trabajar de la manera más productiva y fluida posible. Los problemas de seguridad, confiabilidad, facilidad de uso y cumplimiento son factores a la hora de decidir qué conjuntos de herramientas se espera que usen todos.

Escuchar a la fuerza laboral es parte fundamental, como nunca antes, para toda organización que busque avanzar y hacer crecer su negocio.

Comunicar claramente la visión a futuro será primordial y en ese proceso de transición se dará el crecimiento y la consolidación del modelo adecuado para cada empresa en el largo plazo.

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Elige tu propia aventura

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La pandemia no solo vino a acelerar los modelos de trabajo tradicionales, sino también vino a interperlar a la personas sobre su propio desarrollo profesional. Especialmente a todo ese universo de profesionales independientes y a quienes se encuentran en busca de la autonomía por fuera de las organizaciones.

La comunidad internacional Contra, una plataforma creada por Ben Huffman (fundador de Ripe) que reúne y potencia profesionales tuvo en los últimos meses un crecimiento exponencial de trabajadores independientes. Solo en mayo 300.000 usuarios nuevos se unieron a esta red.

Según una encuesta realizada por la plataforma donde confluyen trabajadores independientes con altos ingresos, hasta freelancers de ingeniería, marketing, diseño y creación de contenido, sus ganancias superan el salario anual promedio de los empleados en relación de dependencia que se especializan en estos campos.

Esta manera de trabajar gana adeptos en todo el mundo, como nunca antes. El especialista en recursos humanos y futuro del trabajo Jon Younger da cuenta que 2021 fue, para muchos, el año de la independencia profesional. Están quienes lo hacen a tiempo completo, los que lo hacen media jornada, así como quienes tienen trabajos paralelos u ocasionales y los que están en el medio de la construcción de su carrera. Lo cierto es que la autonomía hoy es más valorada que nunca y la independencia es atractiva, ya no solo para los millenials.

Aunque uno creería que todo se basa en el potencial de estos profesionales o futuros emprendedores, el espacio también juega un rol relevante aquí. Obviamente si bien la soledad de una oficina propia o un espacio en el hogar permiten dar los primeros pasos, en el corto tiempo la necesidad de conformar vínculos o redes de valor comienza a manifestarse.

Uno es su “propio trabajo” quién lleva el “valor a cuestas” y lo que lo diferencia del resto de los profesionales. Pero es un espacio compartido con otras personas donde la diversidad y los expertises de cada una de ellas contribuyen en el crecimiento individual y laboral. La variedad de trabajadores que puede ofrecer un espacio compartido es tan amplia como la variedad de habilidades únicas que pueden proporcionar otros miembros de esa comunidad, y donde la magia de la colaboración puede ocurrir.

En línea con esta necesidad que avanza raudamente HIT&Go es un servicio de membresía que busca darle el contexto adecuado a este universo de profesionales, a través de diferentes planes que ofrecen distintos grados de acceso a la red de espacios de trabajo de HIT. De esta forma, los trabajadores independientes pueden elegir desde contratar una membresía de acceso semanal hasta una de acceso ilimitado dependiendo de su necesidad de uso de los espacios. El servicio también incluye el acceso a salas de reunión y todos los servicios necesarios para trabajar, desde wifi, cafetería y limpieza hasta servicio de recepción, paquetería y lockers. Y esto utilizando cualquiera de los espacios abiertos que se encuentran estratégicamente ubicados en la ciudad. De este modo, no es la persona quien se adapta al lugar, sino todo lo contrario.

A ello se suma, que recientemente son cada vez más la organizaciones que requieren colaboradores independientes, por fuera de su estructura tradicional, y es aquí donde este modelo flexible permite atraer estos talentos en empresas tradicionales sin las ataduras físicas que podrían conllevar las viejas estructuras.

Los profesionales consultados en la encuesta realizada por Contra se describen a sí mismos como quienes establecen un éxito financiero similar o mayor al de sus colegas de tiempo completo, pero también una mayor flexibilidad, más equilibrio de vida en las horas trabajadas y una mayor diversidad de trabajo en su cartera; algo que no están dispuestos a perder y dónde es necesario que el mercado inmobiliario corporativo acompañe su desarrollo.

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La era de la oficina descentralizada

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Es hora de salir del “modo emergencia” en el que se pusieron la mayoría de las organizaciones, a principios de 2020, para retomar el contacto entre los colaboradores, así como las estrategias y todos aquellos planes y proyectos que habían quedado en stand by.

En esta nueva normalidad se imponen inversiones más estratégicas -si de crecimiento y relocalización se trata- y un nuevo modelo para encarar el trabajo cotidiano, de la mano de empleados que hoy, luego de más de un año de home office, tienen nuevas prioridades y demandas.

El modelo Hub & Spoke, que comenzaba a hacer pie en la pre pandemia, como una herramienta de flexibilización de las organizaciones para desembarcar estratégicamente en algunas ubicaciones, es ahora parte del diseño de trabajo futuro de las empresas más relevantes del mundo.

Amazon comenzó, a mediados del año pasado, a expandir sus oficinas físicas en seis centros tecnológicos en ciudades en las que nunca hubiensen pensado llegar, captando así talentos que antes iban a buscar a las locaciones aledañas a los centros de estudio y las universidades.

Aunque Sillicon Valley sigue siendo para Google como un “Arca de Noé”, donde busca atraer a los mejores profesionales, la compañía explora ir más allá de este concepto, debido a la demanda de sus empleados de estar más cerca de sus hogares y tener la flexibilidad de implementar un modelo híbrido, donde la administración de la vida personal y laboral se complementen. Si en el modelo clásico, hay una oficina única en el centro de la ciudad, el modelo Hub & Spoke responde a esto al proponer una red de oficinas distribuidas en distintos puntos de una urbe a la que los colaboradores de las empresas puedan acceder alternativamente. De esta forma, el modelo Hub & Spoke incluye la sede u oficina central que actúa como epicentro, pero teniendo alrededor suyo otras oficinas más pequeñas que actúan como satélites. La descentralización de espacios de trabajo provee así alternativas más accesibles por cercanía y funciona como una estrategia de mejora de la calidad de vida de las personas, ya que permite mayor flexibilidad y un mejor work-life balance. A su vez, la oficina central se conserva como espacio de encuentro cuando se necesita y en donde se consolida la cultura organizacional.

No son solo los grandes jugadores del mercado corporativo, a medida que esta tendencia crece muchas empresas están reduciendo sus oficinas centrales y estableciendo otras más pequeñas y dentro de su radio y cerca de sus trabajadores.

Según una encuesta reciente realizada por la consultora KPMG, el 69% de los directores ejecutivos planean reducir el tamaño de sus oficinas durante los próximos tres años, como respuesta a los nuevas paradigmas laborales que introdujo la pandemia. Aunque no las abandonarán del todo, sino que las resignificarán añadiendo nuevos espacios.

El economista de la Universidad de Stanford, Nicholas Bloom, llamó “El efecto donut del Covid-19” al fenómeno por el cual las personas abandonaron las ciudades durante la pandemia, aunque remarca que solo se trasladaron a locaciones cercanas, no abandonaron sus zona de influencia. Esto significa que, las grandes empresas tendrán la cantidad de empleados suficiente para instalar nuevas oficinas en radios estratégicos y no tan lejanos al hub.

Por otro lado, muchas compañias buscan llegar a nuevos mercados y esta es una oportunidad que le permitrá localizarse en cualquier parte del mundo de manera inmediata, con menos costos, y el beneficio de hacerse de nuevos talentos.

HIT puede transformarse en ese eslabón necesario para implementar esta modalidad que ofrece inmediatez y efectividad, ya que al integrar verticalmente toda la cadena de valor del real estate, provee tanto el desarrollo y diseño de headquarters a medida para empresas como el acceso a su red de espacios de trabajo ubicados en diferentes puntos geográficos de la ciudad.

Esto permite a las empresas contar tanto con una sede central propia a medida como con una serie de oficinas satélites a los que sus colaboradores pueden acceder a demanda cuando lo necesiten.

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La cultura compartida después del home office

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Acorde avanza la vacunación y las restricciones se hacen más laxas, la vuelta al trabajo comienza a ser una realidad cada vez más cercana. Pero, el nuevo paradigma de trabajo donde un modelo híbrido y flexible se impone, muestra que los modelos y espacios laborales tradicionales quedaron obsoletos luego de más de un año de pandemia.

Por otro lado, están los vinculos perdidos o desgastados con los equipos, tanto de los líderes como de los colaboradores entre ellos. Si bien muchas empresas hicieron lo imposible para mantener su cultura a la distancia, el volver a compartir y revivir ese espíritu es quizás uno de los desafíos más grandes a afrontar.

En ese sentido, los espacios de trabajo juegan un rol fundamental y se convierten en facilitadores de los vínculos, fortaleciendo los valores organizacionales en la interacción con los demás. La oficina así se resignifica como lugar de rencuentro con espacios de colaboración, funcionales para compartir la cotidianidad laboral y la seguridad sanitaria necesaria para hacer del retorno una experiencia placentera. Para ello, será necesario la implementación de oficinas a medida, donde la distribución física se modifique y evolucione de acuerdo a las necesidades de cada momento. Las posibilidades son infinitas y facilitan la gestión de la cultura de la organización en esta post pandemia. Desde un área de reunión, hasta una sala de descanso, un gameroom o un workcafé, cada una de esas opciones habilitan la predisposición para la vuelta y la reconstrucción de la cultura organizacional.

En el contexto de estas nuevas necesidades, HIT ofrece oficinas privadas o espacios abiertos compartidos, adaptándose a cada persona. Éstos proveen la autonomía suficiente para elegir el lugar de trabajo de cada día, permitiéndoles utilizar mejor su tiempo al poder optar por la ubicación y los días en los que se necesite de ellos. El colaborador, más que nunca, debe estar en el centro de la organización.
“La cultura de una organización se construye desde un montón de variables. Sus personas, su historia, sus mensajes y también desde sus espacios”, explica Uri Iskin, CEO de HIT, y agrega: “Desde nuestro punto de vista, los espacios de trabajo hablan de una empresa y su recorrido, favorecen comportamientos, conexiones, estimulan e invitan a maneras de sentir, ser y hacer. Y todo esto construye cultura.”
La comodidad también se hace relevante. A ello se suman estrictas prácticas de limpieza, protocolos de seguridad e higiene e instalación de spots de desinfección en todos los sectores de los edificios.

“Con esto en mente pensamos el diseño de cada espacio, buscando que las personas amen su forma de trabajar cotidiana, encontrando lo mejor de sí. Que encuentren en los espacios ganas de quedarse e inspiración para hacer más. Creemos en el potencial del espacio físico para empoderar personas y equipos y para transmitir una visión”, concluye Iskin.

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